Cada día más me permito abrirme a la vulnerabilidad, un mandato prohibido en la sociedad, impuesta por un sistema patriarcal en desequilibrio, abrazada en las raíces de esta sociedad y muchas de mis herencias transgeneracionales, hoy me libero un poco más los nudos que han mantenido presos a mis ancestros en dinámicas de silencioso dolor, que terminan liberándose en vidas insatisfechas, amargura, enfermedades, adicciones; muchas de las cuales he vivido durante años, y comprendo que el regalo escondido detrás, es volver a mi origen; al niño que fui en algún momento, que anhela, desea y se fortalece en la belleza de su Alma.
No recuerdo en que momento integré la creencia, que “ser vulnerable, es razón suficiente para ser rechazado”, pero hoy entiendo que al final del día, estaré con la persona que más me ama a pesar de cualquier cosa: Yo mismo.
Soy un apasionado del autoconocimiento, pues es el camino que me ha permitido comenzar a entenderme, y con ello poder crecer cada día más, expresar plenamente quien soy en este momento. Porque nadie puede definirme, ni siquiera yo mismo, con mi limitada percepción de lo que mi Ego cree ser.
¿Se puede sentir felicidad, alegría, expansión y dolor al mismo tiempo?, ¡he comprobado que sí!, y también he aprendido desde la práctica que es menester y prioridad para mi escribir, pues la expresión es una de las medicinas que me liberan, y también he visto con el paso de la vida que experimento, que compartirlo, es un regalo maravilloso para quienes saben valorarlo, y observarse a través de lo que soy y represento.
Es muy sencillo hacerse una idea limitada sobre los otres, sin siquiera detenerse un instante a conocerle, pero recordemos. No podemos dar afuera, aquello que no nos damos a nosotros mismos. A mis estudiantes de Tarot, en la comunidad de “El Mago Cartomante” les comento en las formaciones: “Entre más visión tengas hacia contigo mismo, más visión tendrás hacia con los otros”, bien lo expresa el oráculo de Delfos: “conócete a ti mismo, y conocerás el Universo y los Dioses”. Hay una parte de mi que comienzo a reconocer, que siempre he sabido que existe, pero que he tenido tanto temor de abrazar: Mi vulnerabilidad.
Siempre estamos expuestos, en todo momento, a cada instante; sólo que cada día te haces más fuerte, y no desde capas y capas de limitada expresión de tu personalidad; sino desde el fortalecimiento de tus raíces, y consciencia de quién eres; así que la percepción externa que venga cargada de vibraciones desempoderantes malsanas, no aplican como respuesta evolutiva; llega el punto en el que comenzamos a identificar qué es aquello que nace del Ego, y lo que nace desde el Corazón.
En las últimas semanas un Almita ha venido a tocar mi corazón, y quizá ha removido historias de mi vida que puede que aún no termine de identificar, pero me ha llevado a abrirme más, a sentir, a observarme. ¡Si mis clientes supieran que la respuesta ante tal interrogante: ¿Cómo me irá en el Amor?, depende de tantas cosas!, y que a veces va mucho más allá de lo que nuestros miedos, inseguridades, carencias, deseos, y anhelos esperan. ¿Qué es amar, si no es honrar la experiencia, aunque sea físicamente efímera, pero eterna en espíritu del otro ser, y a su vez desear lo mejor para dicha Alma, sabiendo que estás primero, y que, si no te amas a ti mismo, nadie más podrá amarte?
Soltar también forma parte de Amar, aunque duela, pero con la confianza que la recompensa vendrá asegurada, mientras vuelvas nuevamente a ti.

